martes, 12 de agosto de 2014

LA MUNICPALIDAD DE SAN LUIS COMPRO TERRENOS PARA LA PLANTA DE TRATAMIENTO DE EFLUENTES

El terreno comprado pertenece a la familia Sirabo y tiene un costo de $3.700.000

La Municipalidad de San Luis explicó las razones por las cuales compró 40 hectáreas de tierra para emplazar la primera etapa de la nueva planta de efluentes cloacales. Ramón Zarrabeitia, Federico Cacace, Fernando Cangiano y Carlos Vilche, brindaron una conferencia de prensa para dar a conocer los pormenores de la compra, cuya concreción el Intendente Ponce anunció el mes pasado. “La compra significa el lugar definitivo donde se emplazará la planta y que será conectada con la planta actual. Queremos destacar la conveniencia del terreno por el que se ha optado y cómo fue adquirido, con los respectivos matices económicos. Estamos hoy aquí porque somos transparentes y es necesario que la ciudadanía sepa todo esto”, dijo el secretario de Gobierno, Federico Cacace.
“Nos complace anunciarles una nueva etapa, un nuevo logro, tendiente a concretar esta obra tan importante para los vecinos de la ciudad de San Luis, como es la nueva planta depuradora de efluentes cloacales, y la compra de esa tierra es un hecho importante después de todos los impedimentos que hemos tenido alrededor de esta obra. Como ya dijo el Intendente vamos a cubrir una necesidad actual de los vecinos como es el tratamiento de los efluentes, porque actualmente estamos en el límite de tratamiento”.
Por su parte el secretario de Servicios Públicos, Ramón Zarrabeitia, explicitó las diversas opciones que evaluó la Municipalidad antes de decidirse a comprar las tierras que ofrecía la familia Sirabo: “En el casco urbano se están concretando nuevas urbanizaciones. Algunas privadas en el sector norte; otras públicas en el sector sur, tanto a nivel municipal como provincial. Para la nueva planta debía buscarse una ubicación de terreno al oeste. Esto permite que las nuevas urbanizaciones y algunas construcciones viejas con serios problemas, tengan la posibilidad de una solución por gravedad hacia la nueva planta. Todo el terreno cuenta con una pendiente de aproximadamente 1,2 por ciento de este a oeste. Si seguimos la construcción con esa dirección tendríamos la máxima eficiencia al aprovechar la máxima pendiente. La pendiente en general es hacia el oeste-sur-oeste”.
“Tuvimos cuatro terrenos en estudio, pero lo que cambia en cada uno de estos terrenos son la posición y la longitud de la cloaca máxima que comunica la planta actual con la nueva y la descarga del río. El primer terreno valía 5 pesos el metro cuadrado y presentaría una conducción interplantas de 7.200 metros, mientras que para el canal de descarga al río se aprovecharía la pendiente máxima para definirle diámetro del caño. El costo total de los tres rubros mencionados asciende a poco más de 28 millones. El segundo terreno posible se encontraba poco más al norte, con pendiente suficiente. Un poco más caro que el anterior, tiene una descarga al río más cara. Otro inconveniente es que está muy próximo a un extremo del  barrio 9 de Julio. El monto ascendería a casi 20 millones. El tercer terreno está ubicado sobre la ruta 7. El costo por metro cuadrado es bastante más elevado. Desde el punto de vista técnico es correcto. La cloaca máxima sigue la línea más eficiente de la pendiente y la descarga al río es de una longitud más reducida. El monto total allí asciende a los 21 millones. El cuarto terreno era de propiedad de los señores Sirabo y el metro cuadrado lo valuaron en 9,25 pesos. La cloaca máxima sería muy eficiente y la descarga al río relativamente corta. El monto total considerando los tres rubros no llega a los 17 millones de pesos”.
Zarrabeitia comparó el costo de la obra en relación con los cuatro terrenos estudiados y dijo que “Hicimos un cuadro comparativo de los tres rubros: el primer terreno, el que estaba más al oeste, nos da un monto de 28 167 360. El segundo terreno, que es propiedad de la familia Abdallah, que se ubica al norte, próximo al barrio 9 de Julio, da un total en los tres rubros de 19 703 000. El terreno número tres, que es de Alquimaq, el resultado final es de 21 149 200. Mientras que el terreno de los hermanos Sirabo tiene un precio de terreno 3 700 000 pesos, la cloaca máxima 11 001 200, el canal de descarga al río 2 148 000, de lo que resulta un total de 16 849 200, que de todos es el costo menor”.
“Si a esto le sumamos el costo de la obra civil y el enlagunamiento, nos queda que para el terreno número 1, el de los señores Ceballos, que está al oeste, el monto total de terreno más obra es de 55 047 160. El terreno número 2, que está al norte, cerca del barrio 9 de Julio, 46 582 960. El terreno número 3, que está sobre la Ruta 7 nos da un total de 48 029 000 y el terreno número 4, que es el de Sirabo, nos da un total de 43 729 000 pesos”.
El escribano Cangiano explicó que “Solicitamos cotizaciones a empresas que se dedican al rubro de compra y venta de inmuebles para determinar el valor aproximado en que se cotiza la zona. Obtuvimos dos presupuestos. Luego, los señores Sirabo acercaron uno más. El valor por metro cuadrado se aproximaba a los 15 pesos. La propuesta más accesible desde los puntos de vista económico, técnico y ambiental, fue la de los señores Sirabo. Esta última propuesta rebajó aún más el precio propuesto inicialmente, para llegar a los 9,25 pesos el metro cuadrado. Por tales motivos tomamos la decisión de adquirir este terreno”.
Carlos Vilche acotó que una de las razones para efectuar la compra fue “la política de medio ambiente del Municipio, de acuerdo al artículo 147 de la Carta Orgánica, para preservar la salud y mejorar la calidad de vida de los habitantes. Una de las razones que fundamentan la construcción de esta planta de tratamientos de efluentes cloacales es, precisamente, cumplir con estos enunciados. Actualmente hay sectores de la población que carecen de un medio para poder dispones de los efluentes cloacales”.
Respecto al impacto ambiental de la obra, Cacace dijo que “Cuando se haga la licitación, la primera exigencia que tendrá la empresa será realizar un estudio de impacto ambiental. Para disminuir el impacto siempre existen aristas sobre las cuales se puede trabajar. Al decir impacto tenemos siempre la idea que puede ser algo negativo, pero un impacto puede también ser positivo. En este tipo de obras hay que disminuir las posibilidades de impacto en el ambiente. Existen dos cuestiones principales por las que se ha tomado el terreno: primero por la pendiente natural que existe, lo que facilita la descarga de la cloaca principal hacia la nueva planta. La nueva planta se retira hacia el oeste para alejarse del casco urbano, y también  para incluir a barrios como 9 de Julio, 1° de Mayo, Estrella del Sur, Unión y otros, que podrán ser integrados a la red de cloacas; y segundo, porque la ciudad tiene una tendencia natural a vientos que corren hacia el oeste, lo que impide que incluso las nuevas urbanizaciones sufran los olores”.
Cacace descartó la posibilidad de expropiar tierras y dijo: “El proceso de expropiación tiene sus inconvenientes en cuanto al tiempo y el proceso de incertidumbre que tiene el futuro del precio. El precio por el cual adquirimos el terreno fue muy conveniente, por debajo del valor de mercado. Un proceso de expropiación puede llevar que la persona a la que ha sido expropiado el terreno avance con un proceso judicial para valuar su terreno de acuerdo a valores comerciales. Los juicios demoran mucho tiempo y ocasionan perjuicios a ambas partes. El precio puede ser mayor al término del proceso si así lo determina la sentencia judicial”.
“Adquirir el terreno a un costo tan bajo es una decisión conveniente para no generar incertidumbres en el futuro. Existen impedimentos también de tipo legal. La Carta Orgánica de la Ciudad de San Luís, en la sección de atribuciones del Concejo Deliberante, da el requerimiento al Concejo de que pida autorización al Poder Legislativo para expropiar terrenos cuando, en materia de Obra Pública, sean de utilidad para la obra municipal. Artículo 154, inciso F. Esto puede generar una traba en el tiempo y, conllevar a la imposibilidad de concretar la obra”.
“Hemos visto trabas con anterioridad en muchos  sentidos. Basta recordar las negociaciones con el Gobierno provincial que no llegaron a buen puerto; o el proyecto enviado al Concejo para que permitiera a la Municipalidad buscar un crédito blando para la construcción de la planta a través del Banco Interamericano del Desarrollo y con la anuencia del Gobierno Nacional. Aún ni siquiera ha sido tratado en el Consejo, pasó a comisión y no ha salido de allí. Entonces, contando con un precio muy bajo, no debemos sumar una traba más a los efectos de poder concretar esta obra tan necesaria para todos los vecinos”, concluyó Cacace.